UN CUENTO

Reemaee, la Hija del Viento y Hermana del Rayo.

A mi sombra…, porque es ella la que me ha llevado  a encontrar La Luz




Yo invoco al Señor de las Nieves, del Invierno y del Hielo.  Invoco al Espíritu del Frío y del Viento Helado, al Señor de la Niebla y al Gran Espíritu de la Verdad...

Suetinia..., Alcona..., fueron mis nombres, encontrados, completados y marcados con la luz de la Verdad.  Suetinia la Grande, la verdadera, la más hermosa, aquella, la de larga cabellera y piel lozana…

Suetinia..., erguida frente a los vientos, invocando al Sol, a los Ángeles y al Maestro...

Suetinia la verdadera..., aquella que hablaba al Viento, a las Sombras, a los Bosques, aquella..., la que respondía a las preguntas del Sol...


Dime hermosa Suetinia, ¿de dónde vienes, a dónde vas...?

Vengo del Gran Espíritu de la Tempestad y del Sol también..., vengo de las Estrellas y del Firmamento..., vengo del más allá y  también de mi corazón. 

Mi padre El gran Racul, conmovido por el hambre de sus hombres, hizo un pacto con el cielo, bendiciendo a todos cuántos estaban junto con él en ese momento y el Sol lo bendijo diciéndole:


Tendrás una hermosa hija, a la que pondrás por nombre Suetinia, ella será la Grande, ya que proviene de ti, pero sobre todo porque su Ser está lleno de gran verdad, su Ser conoce hasta el fondo los secretos de la Naturaleza, los secretos del cielo y del más allá...

Ella, la grande, será la Sacerdotiza del Cielo aquí en la Tierra, ella, la más hermosa, será la hija de la Tempestad, del Hielo y de la Montaña, ella conversará con los Dioses, con los Ángeles y el Sol.

Ella, Suetinia la grande,  hija de El gran Racul que pactó con los cielos  para no dejar morir de hambre a sus hombres,  ofreció esa hija al Sol en gratitud y en un acto de amor,  esa hija sería una y mil veces ofrendada al Cielo en agradecimiento y sería entonces convertida en la hija de los Cielos, de los Ángeles y el Sol, ella conversaría con los animales  y encontraría gran Paz en la soledad de los Bosques, de las Playas y del Mar, ella encontraría la plenitud en la soledad de su corazón, cuando teniendo por compañía solamente a las Estrellas del Firmamento, hablaría con ellas de un mundo por venir, en donde el hombre,  hijo también del Cielo, devastaría, arrasaría  y acabaría todo aquello, lo más amado por ella: la Naturaleza, con toda su poesía, su belleza y su majestad.

Toda esa Naturaleza  sería maltratada sin piedad y sin una sombra de compasión ,  esa Naturaleza existía también en esencia dentro de sí misma,  dentro de su corazón..., y como es afuera es adentro. El hombre maltrataría, anularía y escondería a su propia naturaleza, ignorándola sin piedad  y así mismo, la Naturaleza de afuera, sería también ignorada y maltratada, más un dia vendría al mundo..., aquella gloria, aquél verdor, aquél renacer del espíritu presente, un día del más allá..., un día del año dos mil y tantos más adelante, vendría al mundo la otra parte de Suetinia, ella sería Alcona, aquella la de la verdad oculta dentro de sí, aquella que viviría en carne propia la anulación de una identidad, Alcona la de los mil días, Alcona la bella, también hija del Cielo, de los Ángeles, del Sol..., ella sería tratada con gran dureza, ella aprendería con sangre aquella historia, aquél error de ignorar la propia esencia, de ignorar el propio amor, ella, Alcona la de los mil días, viviría para atestiguar del daño causado a la esencia del ser vivo, a la esencia de lo que el Creador colocó dentro de sí misma y también dentro de su corazón, ella fue gris por dentro y negra por fuera, era sin lustre de ninguna clase, era amada y bendecida por el Creador,  pero era pateada y aporreada por cuántos la rodeaban, y en su afán por gustar y por agradar aunque fuera sólo un poco,  se tragaba los insultos y sonreía..., trataba siempre de sonreír,  aunque su ser entero por dentro muriera de rabia, muriera de dolor..., ella, Alcona la de los mil días, bendeciría al mundo con toda aquella enseñanza cruel y austera, terrorífica y temida,  enseñanza aprendida con sangre, aprendida con gran horror…


¿Y qué fue lo que Alcona aprendió en aquellos mil días? 


Alcona la bella, la más hermosa, la gris por dentro y negra por fuera..., aprendió que el Ser, el maravilloso y mágico Ser de su corazón, debía ser demostrado con gran orgullo y con verdadera gracia,  ya que no había nada vergonzozo en él. Ese Ser irradiado con grandeza,  iluminaría más tarde su futuro, con la gracia de un barco de vela  desplegando majestad con el Viento, ella, aunque fuera en su último y triste día de vida, comprendió con tristeza y con inmensa sorpresa, que la Verdad demostrada con gracia era fuerte y poderosa también, ella comprendió que no hacía ninguna falta,

agradarle a todo el que ella viera, ¡No!  No era importante, lo más importante sería manifestar al Ser, al hermoso, sabio y poderoso Ser que ella tenía dentro de su corazón. Y al comprender ella ésta verdad, cerró sus ojos y entregó a Dios su corazón bendiciendo haber vivido ésta dura vida de abandono, dureza y horror, agradeció al Padre el haber llegado al último día de su vida y haber al fin comprendido la verdadera Verdad.

Ella cerró sus ojos y en aquella espantosa y mugre soledad, se entregó a su Padre, a los Ángeles y al Sol. Y ellos con todo su magnificente y poderoso amor, la acunaron en sus brazos, la acunaron en su amor y así por fin ese día, 

Alcona recibió los mil días de amor, que en toda su vida nunca recibió


Ese día reconoció Alcona en frente de sí, al espíritu de Suetinia la grande

que no era otra cosa que la misma Alcona en otra evolución. 


Y así Suetinia y Alcona fueron de nuevo una sola: Alcona la de los mil días 

y Suetinia la Grande, la verdadera, la sacerdotiza del Sol, ellas dos en un pacto de angustia y también de soledad, prometieron amarse, ser siempre fieles a sí mismas y ayudarse en cuanta evolución se encontraran...


Hoy Reemaee le canta al Viento y le canta al Sol, hoy Reemaee anda por las Nieves invocando al Señor de la Niebla, al Espíritu del Viento Helado

y al gran Señor de la Verdad, hoy Reemaee invoca al gran Señor de las Nieves y le pregunta:

Amado Señor de las Nieves, y del Invierno..., 

Dime, ¿en dónde quedó dormida aquella parte de mí, que aprendió con sangre y golpes a ser verdadera...?

Dime ¿En dónde quedó Suetinia la Grande?

Aquella hermosa mujer, que ante todo era mujer y ante todo manifestaba a su Ser en toda eventualidad…

Dime Espíritu del Sol y Ángel del más allá...

¿En dónde quedó dormida aquella parte de mí, que en justicia y amor, hoy me toca despertar?  ¿En donde quedó ella...? ¿En dónde...? 

¿Habrá quedado dormida bajo las Nieves del pensamiento? 

¿Habrá quedado invernando en las Nieves eternas del Firmamento?

Dime Ángel del Fuego...

¿En dónde está aquella parte de mí, que en justicia y amor en éste momento me corresponde integrar en mí?

Dime ¿en dónde?”

Entonces el Ángel del Fuego, de la Tierra y del Sol le contesta:


“Bella damisela, hija de mi corazón, nieta de Trueno y hermana del Rayo...,

 esa otra parte de ti, está aún dormida dentro de las nieves de tu corazón,

aquella..., Suetinia, aquella..., la que dormía sobre la lápida en el Bosque,

 aquella..., la que al despertar y pararse frente al altar de piedra , y que en ese momento en justicia y amor, un Rayo la rodeó, la iluminó y la bendijo con aquél don de hablar con los animales..., ella..., y también Alcona la bella, la de los mil días, también está invernando en las Nieves de tu talento y la Neblina de tu otrora angustia , de no ser lo suficientemente fiel a tu corazón, ellas están aún allí dormidas,  sólo esperando que las despiertes y les digas:

Yo Reemaee, la hija del Sol, de los Ángeles y el Viento…

Yo Reemaee, aquella la de la angustia escondida también con sonrisas,

eleva su pensamiento en gratitud, por todo aquello que en justicia ha recibido, eleva su gratitud por todo aquello  que en verdad le ha correspondido...

En éste momento me comprometo a manifestar a mi maravilloso Ser,

que en justicia y amor desea ser manifestado, en éste momento me comprometo a cantarle al Mundo, al Sol y al Viento, las verdades de mi corazón, en éste momento me comprometo a ayudar, a todo aquél que en justicia le corresponda liberarse de una vez por todas, de las cadenas y del error.

Me comprometo con el Amor de mi corazón, a realizar aquello que mi  amoroso Padre el Creador del Todo, desea en amorosa voluntad que yo haga...

...Y así a partir de ese día, Reemaee, Suetinia y Alcona, con todas sus experiencias de vida integradas en un solo Ser y en un solo propósito de vida,

unen sus esfuerzos para cumplir su compromiso ante el Cielo  y continuar su misión de Unificación, primero consigo mismas, manifestando la verdadera Verdad de sus corazones, para así entonces, poder ayudar a todo aquél que al igual que ellas, desee también liberarse de la no manifestación....

 

Fin


Este cuento lo recibí un 26 de Diciembre, día de mi cumpleaños, caminando solita en las montañas de Arosa, Suiza.