ACERCA DE MÍ.

¨Vengo de la tierra oculta debajo de la tierra. 

Vengo del sol y de las estrellas. 

Vengo del siempre…

Del honor y de la gloria, de la oscuridad y de la claridad, de la aceptación, de la alegría y también de la tristeza, porque todos esos lugares se encuentran en mí.


Así que puedo decir muy orgullosamente que vengo de mí misma, producto de mis debilidades, mis errores, mi brillo y mis maravillosos dones¨.

                                                       Cecilia Campos

Los grandes privilegios de mi vida: hacer excursiones, subir a las montañas, visitar parajes recónditos de esta Tierra maravillosa, dormir bajo el cielo estrellado, hacer campamentos, crecer, aprender mucho y encontrar a Dios en todos esos lugares y experiencias.

El foco de mi trabajo es:  FACILITAR  EL  CAMBIO  PERSONAL, 

A  TRAVÉS  DE  PROCESOS  DE  CONSCIENCIA.

Tengo el inmenso privilegio de haber nacido en el continente suramericano, en Caracas-Venezuela, Tierra de Gracia. 

Mi mamá nació en Barlovento, tierra del cacao, de la selva tropical, del calor, en tierra de negros, gente hermosísima de corazón grandote y sonrisa muy blanca. Y al decir negros es hablar de sangre…, de tambor…, de un ritmo delicioso que me llena de admiración y cariño por el lugar en donde pasé muchos momentos gratos de mi infancia, en el que aprendí a valorar lo más sencillo de la vida como la riqueza más grande que existe.


Nací y crecí en  Caracas,  una ciudad bendecida por el Cerro del Ávila, la montaña más bella que existe, que siempre nos invita a voltearnos para verla de nuevo. 


Vengo de una tierra maravillosa en la cual tuve el sagrado privilegio de disfrutar en soledad lugares tan imponentes como la Gran Sabana, subir a sus Tepuyes, el llano, sus ríos, su ganado y sus manadas de caballos corriendo libremente, en donde  dormí muchísimas noches bajo el cielo estrellado, acariciada por el viento suave y tibio de las noches, acunada por los sonidos nocturnos.


Vengo de allí, de una tierra maravillosa llamada Venezuela, en donde la gente tiene el corazón grandote lleno de amor, con mucha calidez y abierta a recibir a todo el que allá llega, porque los venezolanos somos como nuestra geografía: una costa inmensamente ancha abierta al mundo entero…


Vengo de mi papá también, de tierra ecuatoriana…, con un corazón amplio bañado por el río Guayas, el río que lo acompañó en su infancia, hasta que por amor se vino a Venezuela. Así que vengo también de allá, de un país verdecito como la esmeralda, de un país con el privilegio de tener las Islas Galápagos, patrimonio de la Humanidad a las cuales también tuve el inmenso privilegio de poder visitar.